domingo, 24 de agosto de 2008

Los últimos días de la bahía

Eran ya las dos y cuarto de la tarde, el sol comenzaba a ocultarse, aquel sol que ya no existe se hundía en el gran océano, este mismo que se llenó de sangre...yo escribía desde la parte de arriba de aquella bahía, la cual no existe mas, había venido acá desde hace once años, sentado aquí todo ese tiempo, en aquellas épocas el sol que existía se ocultaba a las seis de la tarde, el gran océano lleno de agua aun, la bahía aunque un poco descuidada se mantenía hermosa, la gente caminaba y se deleitaba con el paisaje, aquel paisaje que ahora será destruido, la luna que reflejaba el sol por las noches nunca más lo hará, los edificios aunque entristecían la vista no se veían tan mal, las muchachas que caminaban circundando la media luna que formaba aquella entrada del agua a una porción de tierra, nunca más lo harán, los animales desde hoy empezaron a morir, todos ellos morían, pero nunca jamás apereció alguno de esos cuerpos, las plantas que ya no daban frutos se las enterraba en el lugar que había nacido, mientras yo observaba todo esto, mis lágrimas empezaron a caer, pensaba, miraba como todo cada ves iba haciéndose más fúnebre cada ves, las aves de carne y hueso , ahora son de hierro, los edificios de ladrillo, cemento y fierro ahora sólo eran de hierro, igual sucedía con todos los animales, todo destruido a mi alrededor, describiéndolo hecho un imbécil sin mover un dedo para combatir esto, llorando, pero ¿Qué iba a hacer?, todo ami alrededor era nada, mi cabeza viraba a la derecha y mis ojos veían el océano de sangre, igual cuando volteaba a la izquierda, lo mismo, volteé hacia atrás; una enorme montaña de hierro sin nadie con quién hablar se erigía, qué lástima, ahora siento como se muere mi vida, siento como se endurecen mis dedos, todo mi cuerpo de hierro y yo hecho un imbécil hablando de salvar la bahía y no hacía nada por ello, ya es tarde pues ahora soy de hierro.

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